En la AHC 2025 celebrada en Mánchester, el cofundador y director de producto de Trengo, Patrick Meutzner, transmitió un mensaje que cuestionaba el enfoque del sector hotelero respecto a la tecnología:
«El futuro no es la sustitución».
Fue una respuesta directa a la narrativa predominante en torno a la IA, según la cual la automatización existe para reducir costes y personal. Patrick esbozó una visión fundamentalmente diferente, en la que la tecnología empodera a las personas, tanto a los huéspedes como al personal, para que disfruten de mejores experiencias y creen conexiones genuinas.
Pero para comprender hacia dónde vamos, debemos reconocer dónde estamos. Estamos atrapados en una brecha de experiencia que se amplía cada día.
La brecha entre las expectativas y la realidad
Piensa en el último servicio excepcional que hayas recibido. Quizás fue en un restaurante donde el camarero recordaba tus preferencias alimenticias. Una tienda minorista donde el personal te saludó por tu nombre. Una aerolínea que te cambió el vuelo de forma proactiva durante un retraso.
Ahora piensa en tu última estancia en un hotel.
¿Tuviste que repetir la información varias veces? ¿Esperar en línea? ¿Navegar por un hilo de correo electrónico que no llevaba a ninguna parte? ¿Recibir mensajes genéricos que parecían enviados a todo el mundo?
¡Esta es la brecha de experiencia!
Hoy en día, los huéspedes esperan el mismo nivel de servicio que reciben de Amazon, Netflix y Apple: personalizado, proactivo y fluido. Sin embargo, la mayoría de los hoteles siguen funcionando con sistemas de comunicación diseñados para una época diferente.
El problema no es el esfuerzo. Los equipos de los hoteles trabajan muy duro. El problema es la infraestructura, que les obliga a trabajar más duro en lugar de hacerlo de forma más inteligente.
Por qué «simplemente automatizarlo todo» no funciona
La primera ola de tecnología para el sector hotelero prometía una solución sencilla: automatizar las tareas repetitivas, ahorrar tiempo y reducir costes.
Así que los hoteles se automatizaron:
- Mensajes previos a la llegada
- Recordatorios de registro
- Ofertas de venta adicional
- Correos electrónicos de pago
- Solicitudes de revisión
Los invitados dejaron de prestar atención.
¿Por qué? Porque la automatización sin inteligencia crea un problema diferente: ruido a gran escala.
Cuando todos los huéspedes reciben el mismo mensaje al mismo tiempo, no parece un servicio. Parece marketing. Y los huéspedes modernos han desarrollado filtros sofisticados para ignorarlo.
El problema no es la automatización en sí misma. Es la automatización aislada, desconectada del contexto, del sentimiento y del recorrido general del huésped.
Lo que realmente quieren los huéspedes... y no es lo que tú crees
A los huéspedes no les importan tus sistemas. Les importa que se les atienda bien.
No quieren saber si utilizas IA, plataformas omnicanal o sofisticadas integraciones CRM. Quieren:
- Sentirse reconocido y valorado.
- Para obtener ayuda inmediatamente cuando la necesiten.
- No repetirse nunca.
- Para recibir ofertas relevantes, no comunicaciones genéricas.
- Conectar con las personas cuando es importante
La mejor tecnología es invisible. Permite ofrecer un servicio excelente sin convertirse en protagonista.
La colaboración entre el ser humano y la tecnología
La tecnología debería liberar a los seres humanos para que hagan lo que mejor saben hacer.
En la mayoría de los hoteles actuales, el personal de recepción dedica gran parte de su jornada a responder repetidamente las mismas preguntas:
- «¿A qué hora es el desayuno?»
- «¿Dónde puedo aparcar?»
- ¿Se admiten mascotas?
- «¿Cuál es la contraseña del WiFi?»
Estas preguntas son importantes y los huéspedes necesitan respuestas. Pero no requieren creatividad, empatía ni criterio humanos.
¿Y si la IA se encargara de eso al instante?
De repente, tu equipo tiene capacidad para:
- Reciba a cada huésped que llegue con atención sincera.
- Anticiparse a las necesidades antes de que los huéspedes las soliciten.
- Resuelva los problemas antes de que se agraven.
- Crea esos momentos memorables que convierten a los visitantes que vienen por primera vez en fieles defensores.
No se trata de hacer más con menos. Se trata de hacer mejor las cosas con mejores herramientas.
El cambio adaptativo y omnicanal
Como dijo Patrick: «Tenemos que pasar a soluciones adaptables y omnicanal que permitan a los huéspedes conectarse sin problemas, ya sea a través de WhatsApp, voz, chat web o correo electrónico, y recibir siempre una respuesta coherente y personalizada».
Fíjate en la palabra: adaptable. No solo automatizado. No solo omnicanal. Adaptable.
Es decir:
- IA que reconoce cuándo un huésped necesita ayuda humana y le pasa el relevo sin problemas.
- Sistemas que aprenden de cada interacción y mejoran con el tiempo.
- Plataformas que ven el contexto completo en todos los canales.
- Tecnología que se adapta a las preferencias y al estilo de comunicación de cada huésped.
La automatización genérica envía el mismo mensaje a todo el mundo. La orquestación adaptativa envía el mensaje adecuado al cliente adecuado en el momento adecuado a través de su canal preferido.
Esa es la diferencia entre ruido y conexión.
Cerrar la brecha de experiencia
Entonces, ¿cómo cierran esta brecha las marcas hoteleras con visión de futuro?
1. Unificar los canales de comunicación.
Deja de obligar a los clientes a repetir lo mismo por correo electrónico, teléfono, chat y WhatsApp. Un único hilo de conversación, independientemente de dónde comience o continúe.
2. Implementar la colaboración inteligente entre la IA y los seres humanos.
Deja que la IA se encargue de las consultas rutinarias al instante, mientras que las conversaciones complejas, delicadas o emotivas se derivan a tu equipo con todo el contexto intacto.
3. Personalizar a gran escala
Utiliza los datos de los clientes no solo para mejorar la eficiencia, sino también para aumentar la relevancia. Cada oferta, cada mensaje, cada interacción debe parecer personalizada, no basada en una plantilla.
4. Empodera a tu equipo
Proporcione al personal las herramientas y la capacidad necesarias para que puedan centrarse en aquello por lo que se incorporaron al sector hotelero: crear experiencias excepcionales, no responder a las mismas preguntas todo el día.
5. Mide lo que importa.
No se limite a realizar un seguimiento de los indicadores de eficiencia. Supervise la satisfacción de los huéspedes, su opinión y la calidad de las experiencias que ofrece.
Por qué es importante ahora
El sector hotelero se encuentra en un punto de inflexión. Las expectativas de los huéspedes siguen aumentando. Los retos laborales persisten. La competencia se intensifica. Las marcas que prosperarán no serán aquellas con mayor automatización, sino aquellas que utilicen la tecnología para facilitar una mejor conexión humana.
«La tecnología debe potenciar, no sustituir, la hospitalidad humana», explicó Patrick.
No se trata solo de una postura filosófica. Es una estrategia competitiva. Los hoteles que lo hagan bien:

Los hoteles que no lo hagan se verán atrapados en la brecha de la experiencia, trabajando más duro mientras los huéspedes se sienten menos satisfechos.
El futuro pertenece a las marcas que ponen a las personas en primer lugar.
La próxima era de la hostelería no vendrá definida por quién automatice más. Vendrá definida por quién utilice la tecnología para hacer que los huéspedes se sientan más valorados y dé a los equipos la libertad de ofrecer una hospitalidad genuina.
La brecha de experiencia es real. Pero se puede cerrar.
Requiere replantearse la tecnología no como una estrategia de sustitución, sino como una estrategia de habilitación. No como una forma de hacer menos, sino como una forma de hacer más de lo que realmente importa.
Las principales marcas de viajes, ocio y hostelería ya están dando este paso. Están invirtiendo en plataformas adaptables y omnicanal que unifican la comunicación con los huéspedes, implementan una IA inteligente que sabe cuándo ayudar y cuándo delegar, y permiten a sus equipos centrarse en crear experiencias memorables.
La cuestión no es si esta transformación se producirá.
La pregunta es: ¿Lo liderarás o te quedarás atrás?
¿Listo para cerrar la brecha de experiencia en su propiedad?
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